miércoles, 29 de julio de 2015

Higiene  e hidratación de  la  piel


Para que el maquillaje recién realizado luzca perfecto y para que el próximo encuentro  la piel en las mejores condiciones posibles, es necesario seguir una rutina que se divide en el antes y el después del maquillaje.
1-      Tu piel limpia todos los días: la limpieza diaria de la piel es un factor indispensable, te maquilles o no. Elegí el producto con la textura adecuada dependiendo de tu tipo de piel (esto es muy importante para evitar el efecto rebote y evitar la generación de más sebo). Lavar la  cara  con  agua  fría  todas  las  mañanas  hará que la  piel  se despierta y estimula la circulación en todo el sistema. El agua fría es capaz de despertar literalmente los glóbulos perezosos que están inactivos en la sangre estancada y decirles que se muevan más rápido.
2-      Leche de limpieza .para pieles normales y secas, que deja tu rostro libre de impurezas y elimina la sensación de grasitud. En cambio, si tu piel es mixta a grasa lo más apropiado es que uses el Gel de Limpieza que además de eliminar impurezas controla el exceso de grasitud de las pieles con tendencia oleosa.
3-      Tonificación para vernos mejor: si bien es un paso que solemos olvidar, la tonificación es un paso importante porque ayuda a mantener la piel menos brillosa por más tiempo y refuerza la hidratación. Para tonificar la piel de tu rostro te recomendamos el Tónico hidratante, sin alcohol, que refresca la piel dejándola suave y luminosa.
4-      La hidratación, una aliada: al estar hidratada la piel, el maquillaje dura más y su aplicación resulta mucho más fácil. Es fundamental que utilices un gel, emulsión o crema hidratante específico para tu tipo de piel y ojo con confundir hidratante con nutritivo, el cual no es recomendado para aplicar antes del maquillaje.
5-      Es  importante  que  para sacarte el  maquillaje, utilices  una  crema para desmaquillarte  y luego lavar  con  agua fría .si haces esto todas  las  mañanas  tu piel se  verá  más  fresca y cuidada.

Antes  de  comenzar a  maquillar hay  que  tener  en  cuenta:
ü  La  ocasión (día,  noche, casual, gala, etc.)
ü  Color  de   la  ropa así, como  el color de  ojos, color  de  la piel, y cabello.
ü  Identificar  el tipo de  rostro
ü  Cejas  depiladas: es  fundamental para la  armonía  del  rostro
ü  preparar  la  piel

ü  en  el  caso de  necesitarlo , utilizar  una  ampolla  anti-transpirante 


Maquillaje para el Día y la Noche

El día y la noche, dos contrastes que deben tenerse en cuenta a la hora de embellecernos. Sigue estos consejos para saber cómo lograr un maquillaje esplendido según sea un evento diario o nocturno.
El maquillaje dramático, para las noches y para eventos semis formales debe ser osado y despampanante. Utiliza máscaras negras, eyeliner negro y sombras brillantes para un look llamativo y bien marcado. Recuerda complementar la apariencia con coloretes y rubores, pues por las noches el rostro tiende a verse más apagado en sus tonos naturales. Es también el momento ideal para utilizar labiales y gloss con brillos.

El maquillaje de día, en cambio, debe ser más natural. Utiliza una base del tono de tu piel para crear un lienzo perfecto y libre de imperfecciones. Busca sombras en tonos naturales, entre amarillos, rosas, naranjas y café. No abuses de los brillos y, en cambio, aplica maquillaje mate con algunos toques de iluminador al centro de los párpados. En los labios, nada como el gloss rosa o incoloro, para dar juventud a la sonrisa.



Las Cejas

Las cejas son un elemento muy importante para resaltar la mirada, no basta con que estén depiladas, también es necesario arreglarlas y resaltarlas mediante el maquillaje. Por eso, comenzaremos por ellas el trabajo de embellecimiento de los ojos.
Lo primero que tienes que saber es reconocer los tres puntos claves de la ceja: dónde debería comenzar, dónde debería arquearse y dónde debería terminar.

Para calcular esto sostén la brocha o el delineador que usarás de forma vertical, apóyate sobre un lado de la nariz y apuntalo hacia el lado interno del ojo, luego apuntalo hacia la mitad del ojo y luego hacia el lado izquierdo del ojo. 



Una vez que has identificado correctamente los puntos clave, procede a intensificar y modificar las cejas repasando una pequeña brocha en la misma dirección del nacimiento del vello.
Puedes untar la brocha con sombras para emparejar el color. Asegúrate de utilizar un color que sea similar al color original del cabello o ligeramente más claro. 




Algunos de  los errores  mas frecuentes del  maquillaje, es como se  utiliza el  corrector...acá les  dejo info  básica , para  que  elijan   el  corrector adecuado !!

El  corrector

Su  función de es disimular y mejorar la  apariencia de  algunas zonas  específicas del  rostro, como  las  ojeras,  las  manchas oscuras y  huellas  producidas por  el acné . existen  distintos  tipos de presentación , en  crema , en  aplicador, en  lápiz y en  barra ,  lo  importante  es  la  elección del  corrector , ya  que  tiene que  estar  directamente  relacionado  con  la  elección del  color de  base y  de  piel . 
No todas las ojeras son iguales. Por eso, primero tenemos que fijarnos que tonalidad tienen, de qué color son. Una vez definido esto, ya sabremos qué color de corrector es el que va a neutralizar nuestras ojeras.

Las ojeras violáceas, -tonos violetas- : se van a neutralizar con un corrector amarillo.
Las ojeras azuladas, -tonos azules- : se van a neutralizar con un corrector naranja.
Teniendo en cuenta esta clasificación, podemos decir que una zona rosada en el rostro, -granitos, rosácea, etc,- se neutraliza con corrector verde, su complementario.
Una vez que ya sabemos que tono de ojera tenemos y que color de corrector necesitamos para neutralizarla, podemos empezar.
Aplicar el corrector de un tono lo más parecido al de tu piel sobre la corrección anterior. En este paso pueden aprovechar para iluminar: Iluminar no significa colocar un corrector casi blanco, sino uno o dos tonos más claros que el de tu piel. Este va a darle luminosidad y va a evitar que el rostro se vea plano. 
Recuerden que cada color se  neutraliza  con  su opuesto !!






Tipos de  piel


Existen diferentes tipos de piel, cada uno con características y propiedades únicas.
Para que tu piel se conserve sana y con un aspecto agradable debes cuidarla de acuerdo a sus necesidades.
ü  Piel grasa
Este tipo de piel brilla durante o al final del día, en especial en la zona T del cutis. Es decir, la que comprende tu frente, nariz y mentón. Tiene tendencia a presentar granos y espinillas o acné. Sus poros son grandes y notorios. Es por esto que en las mujeres el maquillaje no se conserva por mucho tiempo en comparación con las pieles secas.
Usualmente nuestra piel se torna grasosa durante la pubertad y puede permanecer con estas características hasta los 25 o 30 años.
Aunque el brillo puede incomodarnos, una ventaja de tener un cutis graso es que las líneas de expresión y arrugas aparecen más tarde en comparación con otros tipos de piel. Por esta razón, no es deseable erradicar totalmente la grasa de nuestra piel.
Con frecuencia las personas que tienen un cutis graso presentan también un cuero cabelludo grasoso. Por lo tanto, su cabello requiere de un cuidado especial para poder mantenerlo limpio y libre de exceso de grasa. Para cuidar este tipo de piel al mismo tiempo que regulamos el indeseable brillo, es necesario utilizar productos purificantes y sin alcohol que nos retiren suavemente el exceso de grasa.
ü  Piel seca
Es posible encontrar pieles secas en personas jóvenes. En la mayoría de los casos se debe a características hereditarias. Estas pieles requieren mayor cuidado en la edad madura pues pierden la humedad con mayor rapidez. Este tipo de piel se caracteriza por presentar resequedad, escamas o grietas, principalmente en las mejillas. También por reflejar un aspecto blanco y tirante, en especial después de la limpieza o del baño si se realiza con agua caliente. Usualmente presenta un aspecto opaco o sin vida.
Sus poros son pequeños lo cual genera una textura fina y uniforme y un aspecto agradable a la vista. Es por esta razón que en las mujeres el maquillaje se conserva por mucho más tiempo en comparación con las pieles grasas.
Una ventaja adicional de este tipo de piel es la ausencia de brillo, granos o acné. Sin embargo puede irritarse con facilidad debido a la resequedad y tiene mayor tendencia al envejecimiento y a presentar líneas de expresión o arrugas prematuras como la piel de un elefante ;)
Debido a la pérdida de agua, la piel seca puede perder elasticidad y en algunos casos presentar taponamiento, lo cual se traduce en la aparición de espinillas.
Con frecuencia las personas que tienen un cutis seco presentan también un cuero cabelludo seco. Por lo tanto, su cabello requiere de un cuidado especial que lo mantenga hidratado, sedoso y sin horquillas.
Para cuidar este tipo de piel y mantenerla fresca, hidratada y libre de re-sequedad, es necesario utilizar productos hidratantes y libres de alcohol que la mantengan limpia y suave.

ü  piel mixta
La piel mixta presenta una combinación de características de la piel seca y grasa.
Es un tipo de piel común pero muy delicado y cuyo cuidado es todo un reto.
Las personas con este tipo de piel presentan en su cutis exceso de grasa en la zona T, que comprende frente, nariz y mentón, y falta de hidratación o resequedad en las mejillas.
Este tipo de piel es común tanto en hombres como mujeres. La textura de este tipo de piel es más fina y delicada en las mejillas y más gruesa y fuerte en la zona T.
En algunos casos puede presentar grietas, resequedad o sensibilidad en las zonas más delicadas.

ü  piel sensible
La piel sensible como su nombre lo indica es el tipo de piel más delicado y el que requiere mayor cuidado en comparación con los demás. Su textura es delgada y fina, razón por la cual tiene tendencia a presentar venas o capilares rotos.
También manifiesta reacciones alérgicas a casi cualquier tipo de producto de cuidado de la piel, cosméticos o perfumes.
Este tipo de piel se identifica fácilmente cuando se aprecian zonas rojas o rosadas en el cutis, en especial en las mejillas. También cuando se enrojece después de exponerla al sol o al viento. En general, es muy sensible a las condiciones climáticas.